Roma y el paso del tiempo

En el tercer hueco de la quinta balda coloco las guías de viajes, los planos y las leyendas de lugares en donde una vez estuve o a donde el tiempo no me llevó. No me apresuro. Sé que tardaré años en sacarlos de nuevo de su sitio. Separo y desempolvo sus páginas. En cada libro... Leer más →

Al otro lado

Vi una mujer llorar. Lágrimas cargadas de cansancio, de impotencia, de amor, de dolor. Vi una mujer llorar cuidando de un hombre que era su tío, un hombre grande y enfermo. Un hombre cargado con más de nueve decenas de años anquilosando su cuerpo, quebrando sus huesos, borrando su mente. Vi unos ojos enrojecidos, una... Leer más →

El juego de Félix

El viento susurrante en el desierto, la luz anaranjada y cegadora de un sol saliente, bailes sinuosos, lujuria, tedio, ira. Hammartia alrededor de Félix. No entendía nada, no sabía en dónde estaba. Cerró los ojos y los volvió a abrir, varias veces, cada vez más rápido; luego lentamente hasta lograr abrir los párpados por completo.... Leer más →

Fantasía virtual

Tropecé con los textos de un desconocido que atragantaron mi sosiego durante un buen rato, me arañaron el alma. Los releo hasta aprenderlos de memoria. Sus versos recuerdan al viejo escritor ausente, encerrado en su cuerda locura, escupiendo frases con sabor a malta tostada, humo, especies, tierra y barrica. Vuelca la botella y el vaso... Leer más →

Estaré

Viajaré cada día para volver a mí cuando los párpados se cierren. Navegaré entre píxeles y fotones, sin saber qué buscar, encontrando imágenes repletas de mensajes. Pulsaré una tecla para volver a la realidad. Esta Semana Santa, no me pasearé por paraísos desconocidos; no viviré aventuras; no descubriré lugares encantados, ni me subiré a lo... Leer más →

Las olas

Cuando Isabel Pujol tuvo en sus manos, por primera vez, el libro de Virginia Woolf “Las olas”, desconocía mi existencia. En realidad yo nunca conocí a la señora Pujol. Hace dieciocho años que de tarde en tarde, quienes sí la conocieron, me cuentan anécdotas de su vida. Murió un mes antes de que yo conociera... Leer más →

Milford Sound

El minibus se desvió de la carretera por un camino de tierra. La infinita gama de marrones coloreaba de otoño el bosque en el que nos adentrabamos. No había paisaje, estábamos dentro de un laberinto de troncos erguidos, tapizados de musgo que impedían ver el infinito. El camino de piedras ralentizó el paso. El conductor... Leer más →

La mujer de rojo

Continuación de “El ágape” Sentarse en aquel taburete alto, con la botella de Martín Códax dentro de la cubitera, no mejoró su humor. Ansiaba beberla de un par de tragos. No deseaba compartirla con ninguno de los presentes. Anhelaba que sorbo a sorbo, copa a copa, aquella botella de albariño frío acabara con la inquietud... Leer más →

El ágape

Aquella mañana de verano, Nadia se sentía especialmente inquieta. No era un sábado cualquiera, era el primer sábado de julio. Lucía el sol en lo alto y el café desprendía un aroma embriagador por toda la casa. Calentó un cuarto de taza de leche en el microondas, y la mezcló con el café de tueste... Leer más →

Un momento de mi vida

Me siento en la tumbona, una de esas bajitas diseñadas para tumbarse en la playa. Es cómoda. La coloqué estratégicamente en una esquina del patio, debajo del techado, para poder disfrutar de los días de lluvia sin mojarme. El patio es pequeño. Intento decorarlo para que parezca más grande. Aún recuerdo lo desvencijado que estaba... Leer más →

La cena

Despertó. Saltó de la cama. Tomó un vaso de leche con galletas a la vez que revisaba los últimos likes en sus redes sociales. Se lavó los dientes y la cara, no daba tiempo para una ducha rápida. Se vistió. Guardo sus cosas en el bolso y comprobó que todos los accesorios de la cámara... Leer más →

Frente al mar

“Aquí yacen Carmen y Severo Ochoa. Unidos toda una vida por el amor. Ahora eternamente vinculados por la muerte”. Levantó la mirada de la lápida, el azul del cielo estaba ahora ensombrecido por un nubarrón gris oscuro. Las olas batían fuerte contra las rocas del acantilado. En el espigón algún pescador recogía los aperos. Amenazaba... Leer más →

Máscaras

Vestidos con bordados; zapatos de charol; trenzas y coletas; pendientes y pulseras. No fue el rosa el color de mi infancia. Los tonos pastel no decoraron mi habitación, tampoco mi vida. Tenía muñecas que nunca saqué a la calle. Una bicicleta con la que daba vueltas a la manzana. Me enseñaron a leer y jugar... Leer más →

Esta web funciona gracias a WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: