Perdida entre libros e historias

Deseé salir del país de Montag, apenas se habían ido los operarios limpiadores de estómagos intoxicados y no quería quemarme con tanto fuego. Había comenzado a detestar a Bradbury cuando supe que en aquella ocasión, le gustaba quemar libros. Preferí pasear con Ernest por la vieja París, y allí me fui a disfrutar de las vivencias del americano y de las mías. París era una fiesta, y en mi cabeza bailaban las letras con palabras desparejadas. Repasé los relatos de otros días sin lograr encontrar alguno que cumpliera las premisas establecidas por Barbara, la profe. Nadia andaba por los Montes Torozos con su vehículo averiado y cenando con un desconocido que cocinaba un lechazo riquísimo. Se me había olvidado que a mi personaje no le gustaban las comidas pesadas; ella es más de cenas frugales y delicatessen que no se quedan enquistadas entre el tejido adiposo del culo y las caderas.

En esas estaba yo cuando fluyeron los versos libres que rápidamente publiqué en Instagram. Me parecieron geniales. Pero debía encontrar un relato de ochocientas palabras para escribir. Agotada, me derrumbé en el sofá. Otro intento fue hacer una metáfora de lo falso, con el bocadillo de atún que merendé el otro día, de semillas de sésamo incrustadas en la corteza, que daban un sabor diferente al bocadillo de atún con mahonesa de mi infancia. Pero ahora el pan se hace de masa ultracongelada y se hornea en hornos eléctricos. Nada de hornos de barro calentados con leña de encina o roble, como el lechazo que se estaba comiendo Nadia, en Urueña, cuando Mikel le llenó la copa de vino por segunda vez.

Después divagué sobre la importancia del catolicismo en la actual post verdad y las fake news, pero consultando a San Google, me di cuenta de que este era un tema muy manido y para qué mentir sobre la mentira o decir mi verdad que no creará cátedra. La vida es lo que te viene en cada instante. Y a mí no me llegaba una historia en primera persona. Y mi interior está harto de que le dé la vara.

Nadia y Mikel ya se habían bebido dos botellas de Ribera del Duero y el camarero había apagado las luces más intensas del bar, cuando recordé aquella mañana en Urueña, el día en que conocí a Tamara; el mismo día en que un Mikel nos sirvió una comida riquísima en el Teleclub del pueblo. Aquel día, ni Nadia ni Paula existían, le faltaban semanas para que naciera del teclado ávido de una historia de desamor. Le cogí cariño a la periodista impostora. Le cambié el nombre varias veces y la coloqué en escenarios diferentes, con personajes diferentes. Nunca enfermó. A su paso, los hombres se rendían buscando confesar secretos inconfesables de sus vidas corruptas.

Volví a mis libros buscando una historia en la que no estuviera ninguno de mis personajes, ni Mikel, ni Bestard, ni Nadia.

Hemingway me sedujo hace tiempo, cuando me enteré que él también bebía mojitos. Ahora Ernest y su esposa estaban en París e iban a las carreras de caballos y compraban libros en los puestos de madera que yo también visité a orillas del Sena. No recuerdo que el París de septiembre del dos mil cuatro fuera una fiesta. Aunque sí hubo una borrachera imborrable en un bistro cerca del hotel, una crepe en Montmartre, un paseo por los Campos Elíseos y los cuadros de van Gogh en el Orsay.

Dejo de leer en el Kindle y cojo el móvil. Me distraigo con las historias de Instagram. Compruebo los me gustas del último post, cuando veo que Rafa Cuando está leyendo un libro con una ensaladera repleta de palomitas. Le pregunto qué lee y me responde que prepara la próxima entrevista en el Ámbito Cultural del Corte Inglés; está leyendo el último de Trueba y me escribe que si le hago preguntas las leerán allí mismo, porque se las pasan los que controlan las redes sociales. Pero no leí a Trueba. Me gusta Caunedo.

Afuera llueve. Me levanto y saco las plantas al patio. El agua de lluvia no debe tener tanta cal como la del grifo. Estoy obsesionada con la historia de la chica que queda atrapada en Urueña, pero me niego a que se lie con el camarero. Urueña es la villa de las librerías. Allí conocí a Tamara. Tamara es periodista y librera; y también conoce a Trueba. Lo sé porque se rodaron escenas de “Casi 40” en la librería de Tamara. Tal vez me pase a verla estas vacaciones pero probablemente no me encuentre con David.

En la primera versión de Caminos de Castilla, Nadia no se llamaba Nadia. Era Paula y tomaba un té con Tamara. Huía de una vida demasiado acomodada y buscaba vivir de lo que más le gustaba, escribir y hacer fotografías. Estaba harta de las mentiras y de las falsas verdades. De las amistades hipócritas y de los políticos corruptos. De creer que podría cambiar la sociedad. Pero es difícil encontrar un final en la era de la post verdad para Caminos de Castilla.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Esta web funciona gracias a WordPress.com.

Subir ↑

El Sello del Escritor

El sello del escritor es su propia voz, su marca personal, el estilo que lo define y lo distingue del resto.

María en su guarida

Blog literario

Contar es vivir (te)

Si tienen curiosidad será un placer compartirme con ustedes

El jardín del sur

Portal literario

Puertas de Tannhäuser

Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.

Julietajimz

Blog personal

www.casasgredos.com

Alojamientos rurales en Avila y Provincia. Tlf.920206204/ 685886664

Blog de un Hombre Superfluo

“Me encanta hablar de nada, es de lo único de lo que sé algo” Oscar Wilde.

Tercer Cajón

Versos, historias y reflexiones

Escrito En Prosa

Relatos, recuerdos y otras reflexiones

EscribE: talleres de escritura en Palma, Mallorca. Cursos de relato, novela y técnicas narrativas.

EscribE, escuela de escritura. Talleres de relato, novela y escritura creativa en Palma, Mallorca. Para jóvenes y adultos. Te enseñamos las técnicas narrativas que necesitas para ser escritor y publicar tu libro. ¿Te gusta escribir? ¿Quieres aprender a contar relatos que mantengan a todos tus lectores en tensión pero no sabes por dónde empezar? Esta es tu escuela.

Cocinaconmiga

Blog sobre cocina y gastronomía

Letras de colores

Reseñas y recomendaciones literarias de todo tipo de géneros y para todas las edades.

apocalíptik

Preparándonos para el fin del mundo

Etéreo

Pequeñas obras de una amalgama de géneros.

A %d blogueros les gusta esto: